CAPÍTULO 6
La dolorosa vida de Ángel.
CAPÍTULO 6
Ver cómo Sonia trataba a Rem me hizo darme cuenta de la
discriminación de este mundo hacia las personas que no tienen magia.
—Las clases sociales en este mundo sí que dan asco.
Veo a dos estudiantes intentando tocar los pechos de Rem.
—¡¡No, por favor!!
—¡¡Vamos, solo un poco!!
—¡¡Muestra tus pechos, sirvienta!!
Me acerco a los estudiantes.
—¡¡Oigan, déjenla en paz!!
—¡¡Vete!!
—¡¡Solo es una sirvienta!!
Veo mi mano.
—Tal vez pueda usar mi magia... Debo intentarlo.
Extiendo mi mano derecha y pienso en uno de ellos.
—¡¡Forle levitation!!
Levanto a un estudiante.
—¡¡Déjalo!!
Extiendo mi otra mano y pienso en el otro estudiante.
—¡¡Forle levitation!!
Levanto al otro estudiante mientras intento pensar en los
dos al mismo tiempo.
—¡¡¿La dejarán en paz?!!
—¡¡¿Puedes usar el hechizo con dos personas?!!
—¡¡Está bien, la dejaremos en paz!!
Los bajo y bajo las manos.
—¡¡Corre!!
Los dos se van corriendo.
—¡¡Muchas gracias, Ángel!!
—¿Eso te pasa seguido?
—Sí, pero siempre salgo corriendo.
—Realmente no entiendo este mundo.
Escucho un ruido raro.
—¿Qué fue eso?
Rem se sonroja.
—L-lo siento, fue mi estómago.
—¿Tienes hambre?
—Un poco... Lo siento, tengo trabajo que hacer.
—¿No quieres comer algo? Yo te invito.
—Lo siento, no puedo, tengo que terminar de lavar.
—Luego terminas, vamos.
—Pero me pueden despedir, lo siento.
—Vamos, si vienes conmigo no te despedirán, te lo prometo.
Rem me ve sonrojada y acepta con una larga sonrisa.
—¡¡Gracias, iré contigo!!
Rem y yo empezamos a caminar.
—No te preocupes, no te despedirán. Si te dicen algo, diles
que estabas conmigo, estoy seguro de que entenderán.
—¿Por qué estás tan seguro?
—El director quiere que estudie aquí. Si te despiden,
amenazo al director con irme de la escuela.
—Eres el familiar que fue invocado por medio del muro
celestial. Eres realmente alguien especial y muy bueno.
—Vaya, mi popularidad está creciendo.
—Aunque no te des cuenta, todos hablan de ti.
—Espero que hablen cosas buenas de mí, como por ejemplo...
Empiezo a hablar como mujer, me pongo las manos en la
cintura y empiezo a moverla.
— "Que guapo es Ángel" "Que fuerte es
Ángel" "Que bueno es Ángel" "Ángel es increíble" jeje.
Rem empieza a reír.
—También eres muy divertido.
Llegamos al comedor.
—¿Me puedes acompañar? Yo no sé pedir la comida.
—Está bien.
Nos dirigimos a una cocinera.
—Oye, Rem, ¿Qué haces aquí? ¿No tienes trabajo que hacer?
—Ángel me invitó a comer.
—¿Ángel? Debes llamarlo amo.
—Vamos, yo no soy como esos nobles, a mí no me gusta que me
digan amo.
—¿Enserio?
—Sí... Por cierto.
Saco las monedas que me dio Sonia.
—Quiero un plato de comida para llevar y dos platos para
comer aquí. Rem, yo no conozco la comida de este mundo, ¿Qué quieres comer?
—Lo que sea, por favor.
—Está bien. Queremos un plato de comida para llevar y dos
para comer aquí. Lo que sea por favor.
—Los platos te los puedes llevar y luego una sirvienta irá
por ellos.
—Ya veo... ¿Cuánto será?
—Serían nueve monedas por favor.
Cuento las monedas que me dio Sonia. Ella solo me dio tres
monedas. La tacaña no pensaba en invitarme un plato de comida.
—Que tacaña es Sonia, ella me dio solo tres monedas.
Saco la bolsa con monedas de mí pantalón y saco seis monedas
más.
—Tome.
Le doy las nueve monedas y guardo la bolsa en mi pantalón.
—Espere.
Después de esperar un minuto, la cocinera regresa con los
platos con comida.
—Tome.
Nos entrega tres platos con comida.
—Muchas gracias.
Rem toma un plato y yo tomo dos.
—Vamos.
Nos sentamos y Rem empezó a comer. Se ve que se moría de
hambre, pues está comiendo mientras pone una cara de felicidad y satisfacción.
—Sí que tenías hambre.
Rem se sonroja y se traga el pedazo de comida que aún tenía
en la boca.
—L-lo siento.
—Lo dije de broma, no te preocupes.
Empiezo a comer.
—La comida de este mundo es buena, pero la comida de mi
mundo es más deliciosa.
La carne es deliciosa, pero me sabe un poco diferente.
—¿Qué clase de carne es esta? ¿De qué animal es?
—Es carne de caballo.
Hay un silencio incómodo.
—¿De caballo?
—Sí.
Me siento un poco raro, pero la carne está deliciosa.
—... Bueno, es deliciosa.
Sigo comiendo y el director nos ve.
—Hola, Ángel, ¿Te la estás pasando bien en la escuela?
—Un poco, la verdad es que los nobles de esta escuela me
caen mal. Tratan a las lindas sirvientas muy mal.
Rem se sonroja.
—¡¡¿L-lindas?!!
—Lo siento, los nobles están acostumbrados a tratarlas de
esa forma. A mí también me parece muy mal lo que hacen.
—Por cierto, yo invité a comer a Rem, ella volverá a su
trabajo cuando terminemos de comer.
—No hay problema, si tú la invitaste, entonces no hay
problema.
—Gracias.
Sigo comiendo.
—Por cierto, he recibido un mensaje del rey. Mañana vendrá
un caballero por tí y te llevará con el rey. El rey quiere conocerte.
Rem se sorprende.
—¡¡¿El rey?!!
—Está bien, no hay problema.
—Te lo agradezco.
El director se va.
—Otro noble presumido que debo conocer.
—¡¡Conocerás al rey!!
—Sí, lo sé.
Sigo comiendo.
—¿No estás emocionado?
—La verdad no.
—¿Por qué?
—No me gusta tratar a las personas como si fueran mejores
que otros.
—Ya entiendo.
Termino de comer.
—¡¡Terminé!!
Rem termina de comer.
—¡¡Yo igual!!
—Creo que debo llevarle la comida a Sonia. Nos vemos luego,
adiós.
—Está bien, adiós, Ángel.
Tomo el plato de comida y me levanto.
—Nos vemos.
Empiezo a caminar y me pongo a pensar.
—El rey... ¿Realmente soy especial?
Entro en la habitación de Sonia.
—Espero que no me hayas extrañado, ya volví.
Le entrego el plato de comida y Sonia lo toma.
—¿Extrañarte? ¿Yo? No me hagas reír.
—¿Entonces no me extrañarás mañana?
—¿Mañana?
—Un caballero vendrá por mí mañana y me llevará con el rey.
El rey quiere conocerme.
—¡¡¿El rey?!!
—Sí, y si me dejas dormir en tú habitación, tal vez te deje
venir conmigo.
—¡¡¿El rey quiere conocerte?!!
—Sí.
—¡¡¿El rey?!!
—¡¡Que sí!!
—Está bien, dormirás en mi habitación, pero en el suelo.
—Con eso me conformo.
Sonia sale de la habitación.
—¿A dónde vas?
—Iré a bañarme.
—¿No me enseñarás más hechizos?
—Cuando vuelva lo haré.
—Está bien.
Sonia se va y estiro mis brazos.
—Creo que saldré a caminar.
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