CAPÍTULO 5


La dolorosa vida de Ángel.

CAPÍTULO 5

Salgo del salón muerto del aburrimiento.

—Nada interesante, solo historia de un país que no conozco.

Bostezo.

—Qué aburrido... Aunque ese Izuke era alguien genial. Logró detener una guerra él sólo.

Alguien me toca el hombro y volteo. Es Charlotte.

—Hola, Charlotte.

—Te mostraré la escuela, vamos.

—Está bien, gracias.

Empezamos a caminar.

—Aparte de los dormitorios, hay seis salones en la escuela, hay dos baños y un comedor. Las sirvientas van a lavar tú ropa y...

La interrumpo.

—¿Sirvientas?

—Sí, todos los estudiantes en la escuela somos nobles, bueno, casi todos. Así que tenemos sirvientas y cocineras.

—Debe ser una escuela cara.

—Lo es.

—Qué suerte que estudiaré gratis.- Lo digo con una sonrisa.

—Vamos te mostraré el lugar.

—Va...

Sonia me da una patada en la entrepierna

—¡¡Ahhh!!

La volteo a ver.

—¡¡Creí que no me ibas a golpear más!!

—¡¡Vamos, te enseñaré a usar los hechizos!!

—Pero Charlotte me está enseñando la escuela.

—Está bien, te espero en mi habitación.

—Gracias.

Sonia se va y suspiro aliviado. Volteo a ver a Charlotte.

—¿Seguimos?

—Claro.

-Castillo del rey-

El rey, su esposa, su hija y un caballero están reunidos.  El caballero está arrodillado frente a ellos mientras que el rey y su familia están sentados en sus respectivos tronos. El rey tiene una gran barba negra, es pequeño y usa una corona azul. Su esposa es muy hermosa, tiene una larga cabellera verde y unos enormes pechos. La hija es igual a su madre, solo que más pequeña. El caballero es rubio y tiene un cuerpo muy musculoso.

—Tenemos un mensaje de la escuela "Estrella verde".

—¿Cuál es el mensaje?

—Un familiar fue invocado por medio del muro celestial.

El rey se levanta por la emoción.

—¡¡¿Un familiar?!!

—Sí.

—¡¡Increíble, quiero conocerlo!!

—Iré por él ahora mismo.

El caballero se levanta y se retira del salón.

—Padre, eso significa que algo malo va a pasar. - Lo dice con un tono de preocupación.

—Sí, lo sé.

—Ese familiar fue enviado por Dios para salvarnos.

-Una hora después-

Charlotte terminó de mostrarme la escuela. La escuela es realmente grande. Tiene establos, baños grandes y decenas de habitaciones.

—¡¡Gracias por el recorrido!!

—No fue nada, no te preocupes. Debo darte gracias a tí por el teléfono.

—Puedes llamarme cuándo quieras, adiós.

—Adiós- Lo dice con una dulce sonrisa y se aleja de mí caminando.

La veo sonrojado. Ella es completamente diferente a Sonia.

—Qué dulce y linda es.

Una Sonia imaginaria aparece y me golpea en la cabeza.

—¡¡Yo soy más linda!!

Empiezo a mover la cabeza rápidamente y luego de unos tres segundos me detengo.

—Estar con Sonia me está afectando psicológicamente.

Empiezo a caminar y veo a unas estudiantes pasar. Las estudiantes son muy lindas. Cuando pasan a mi lado las volteo a ver.

—Esta escuela está llena de chicas lindas. - Pienso mientras las sigo observando.

Empiezo a reír silenciosamente.

—Estudiar aquí me va a gustar.

Sigo caminando y veo a una sirvienta recogiendo ropa del suelo. La sirvienta tiene el cabello verde y corto, parece de mi edad. Me acerco a ella con la intención de ayudarle.

—Te ayudo.

—No se preocupe, amo.

Escuchar que alguien me diga amo se siente muy raro.

—¿Amo? ¿Por qué me dices amo?

—Soy una sirvienta, los estudiantes son mis amos.

—Qué ridículo, te ayudaré.

Me agacho y le ayudo a recoger la ropa.

—Muchas gracias, amo.

—Me llamo Ángel, no me digas amo.

—Está bien. Gracias, Ángel.

Terminamos de juntar la ropa y me levanto.

—Nos vemos... ¿Cuál es tú nombre?

—Me llamo Rem, mucho gusto.

—Es un gusto conocerte, Rem.

Le extiendo la mano.

—El gusto es mío.

Nos damos un apretón de manos y le sonrío.

—Nos vemos luego, adiós.

—A-adiós- Lo dice nerviosa.

Me voy caminando y Rem me ve emocionada.

—Es el primer estudiante que me trata bien.

-Minutos después-

Llego a la habitación de Sonia.

—Hola, Sonia.

—¡¡Llegas tarde!!

—Lo siento, la escuela es muy grande.

—Está bien. Te enseñaré a usar hechizos. Quiero que me conozcan como la hechicera con un familiar realmente poderoso.

—Claro... Supongo.

—Bien, el primer hechizo se llama "Forle levitation". Este hechizo te permite atraer objetos hacia tí o moverlos como quieras. Observa.

Extiende su mano derecha apuntando unas bragas.

—¡¡Forle levitation!!

Levanta las bragas y las bragas se dirigen a ella.

—Es un poco difícil de manejar, debes tener mucha concentración.

Las toma y sonríe.

—¿Entendiste?

—Bonitas bragas, jeje.

Me da un golpe en la cara.

—¡¡Pervertido!!

—Me lo merezco, lo siento.

—Quiero que lo intentes. Solo debes imaginar el objeto que quieres atraer y cómo moverlo.

Extiendo mi mano derecha y pienso en la almohada de Sonia.

—¡¡Forle levitation!!

La almohada flota hacia mí y la tomo.

—Jeje, tener magia es genial.

—¡¡Increíble, a mí me tomó dos meses controlar ese hechizo!!

—Creo que tienes suerte que yo sea tú familiar, creo que deberías tratarme mejor, ¿No lo crees?

—Si me obedeces, yo te trataré bien.

—Está bien.

Tocan la puerta.

—Disculpe, ¿Tiene ropa sucia?

—¡¡Sí!!

Sonia toma algo de ropa del suelo.

—Abre la puerta.

Abro la puerta y veo a Rem.

—Hola de nuevo.

—Hola, Ángel.

Sonia se acerca a nosotros muy enojada.

—¡¡¿Ángel?!! ¡¡Tú eres una sirvienta, no actúes como si fueras igual a nosotros!! ¡¡Debes llamarlo amo!!

Rem baja la cabeza y se ve triste.

—Está bien, ama.

Volteo a ver a Sonia.

—Sonia, no la trates de esa forma.

—Tú eres de otro mundo, no entiendes cómo funcionan las clases sociales en este mundo.

Sonia le avienta la ropa a Rem en la cara.

—¡¡Que queden limpias!!

Rem se agacha a juntar la ropa.

—Sí, ama.

Ver eso me hizo sentir asco hacia Sonia.

—Sonia, la gente como tú me da asco.

Me agacho y le ayudo a Rem a juntar la ropa.

—Se debe sentir feo que te traten así ¿Verdad?

—Lo es- Lo dice con un tono triste.

Terminamos de juntar la ropa.

—Gracias, Ángel.

—No hay problema, Rem.

—Adiós.

Rem se va y volteo a ver a Sonia.

—¿Terminaste de coquetear?

—¿Coquetear? Solo le estaba ayudando.

—No quiero que trates a las sirvientas como si fueran tus amigas.

—¿Por qué?

—Tú tienes magia, así que eres muy superior a ellas.

—¿Y eso que tiene que ver? No me hace diferente a ellas.

—Como quieras, me da igual.

Sonia saca unas monedas de su falda.

—Toma, ve y tráeme algo de comer.

Tomo las monedas y las guardo en mi pantalón.

—¿Cualquier cosa?

—Sí. Cuando vuelvas te enseñaré más hechizos.

—Está bien.

Salgo de la habitación y empiezo a caminar.

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