CAPÍTULO 3


La dolorosa vida de Ángel.

CAPÍTULO 3

El profesor Bell me toma de los hombros y me empieza a sacudir.

—¡¡Transformaste el vaso en un zapato de un material completamente diferente!!

Sonia me da la vuelta y me empieza a sacudir.

—¡¡Eso es imposible!!

—E-espera. D-deja de sacudirme.

Sonia deja de sacudirme e intento no vomitar.

—Q-quiero intentarlo de nuevo.

Estiro mi mano derecha apuntando al zapato y pienso en un balón de fútbol.

—¡¡Crea fes!!

El zapato se transforma en un balón de fútbol.

—¡¡Increíble!!

Tomo el balón.

—¿Me lo puedo quedar?

—C-claro. Regresen a sus asientos.

Sonia me jala de la oreja.

—¿Por qué dijiste que no tenías magia?

—Por qué de verdad no sabía que tenía magia.

—Te ordeno que me digas la verdad.

—Es la verdad, no sabía que tenía magia.

Sonia me observa por unos segundos.

—Realmente dices la verdad.

Nos sentamos y el profesor continuó con su clase.

-Tres horas después-

Se escucha una campana

—Pueden salir a comer.

Todos nos rodean.

—¡¡Eres increíble!!

—¡¡Tú familiar es increíble!!

—No es para tanto.

Me alejo de todos.

—¡¡Ángel, regresa!!

—No quiero molestarte, habla con tus amigos.

Me voy corriendo del salón y me tapo los oídos para no escuchar sus órdenes.

—¡¡Lalalalalalalalalala!!

Después de salir al patio de la escuela dejo de correr.

—Bien, no me siguió.

Saco mi teléfono y veo cuánta carga le queda.

—¿Tengo 100%? Pero lo he usado mucho tiempo... Qué raro.

Bajo mi balón.

—Está bien, si no escucho las órdenes de Sonia, no puedo sentir dolor.

Estiro mi mano derecha apuntando al balón y pienso en unos audífonos.

—¡¡Crea fes!!

El balón se transforma en unos audífonos.

—¡¡Tener magia es increíble!!

Me pongo los audífonos y los conecto a mi teléfono.

—Aunque no sé por qué tengo magia... Luego investigo eso.

Pongo algo de música y me acuesto en el suelo. Las canciones que descargué no habían sido borradas, solo las aplicaciones fueron borradas.

—Tengo magia, estoy en otro mundo y hay cosas muy interesantes aquí. Sería un sueño hecho realidad, pero tengo que soportar a Sonia y hacer lo que ella me diga. Eso no me gusta- pienso mientras intento relajarme.

Cierro los ojos y me pongo a escuchar mi música.

-Minutos después-

Alguien me toca el hombro.

—¿Eh?

Abro los ojos y veo a Charlotte que me está hablando, pero no puedo escucharla por qué tengo los audífonos puestos.

—Hola, Charlotte.

Me levanto y me quito los audífonos.

—¿Qué estabas diciendo? No te escuchaba.

—¿Qué estás haciendo?

—Estoy escuchando música.

—¿Música? ¿Escuchas música con tú teléfono?

—Sí, ¿Quieres escuchar?

—¡¡Claro!!

—Creo que la música de mi mundo es diferente, pero tal vez te pueda gustar.

Le doy los audífonos y se los pone.

—¡¡Increíble, realmente es música!!

Le presto mi teléfono.

—Escucha las canciones que quieras.

-Media hora después-

—¡¡Este invento es increíble!!

Se quita los audífonos y me entrega mis cosas.

—¡¡Muchas gracias, la música es muy buena!!

—De nada.

—Por cierto, lo que hiciste en el salón fue increíble, lograste transformar el vaso en algo completamente diferente. Eso es prácticamente imposible.

—Gracias, aunque en mi mundo no existe la magia, no sé por qué tengo magia.

—Creo que el muro celestial te dio magia.

—Tal vez... No lo sé.

—Me preguntaba...

Toma algo de tierra del suelo.

—¿Puedes transformar esta tierra en un teléfono?

—Creo que puedo, pero no serviría de nada. Los teléfonos necesitan electricidad para funcionar, pero en este mundo no hay electricidad.

—¿Y por qué tú teléfono funciona aquí?

—Ahora que lo dices....

Reviso la carga de mí teléfono y aún tiene el 100% de carga.

—Hace mucho tiempo que he usado el teléfono, pero todavía tiene el 100% de carga. Eso es raro.

—Al menos para tener el teléfono como un adorno, por favor.

—Está bien.

Estiro mi mano derecha apuntando a la tierra y pienso en un teléfono.

—¡¡Crea fes!!

La tierra se transforma en un teléfono.

—Listo.

—¡¡Gracias!!

El teléfono se enciende.

—¡¡¿Está encendiéndose?!!

—¡¡Increíble!!

—¡¡Pero no puede funcionar sin carga!!

El teléfono se enciende por completo y veo que tiene el 100% de carga.

—¡¡Imposible!! ¡¡¿Me lo prestas?!!

—Claro.

Tomo el teléfono y lo reviso.

—Es como mi teléfono.

Abro la galería.

—Está vacía.

Vuelvo al inicio y me doy cuenta de que tiene señal.

— ¿Tienes señal?... Me pregunto...

Intento llamar a mi número y mi teléfono suena.

—¿Qué es ese ruido?

Le doy el teléfono a Charlotte y contesto.

—Ponte el teléfono, así como yo.

Charlotte se pone el teléfono en el oído.

—¿Así?

—Espera.

Me alejo mucho de ella.

—¿Puedes escucharme?

—¡¡Puedo escucharte como si estuvieras a mi lado!!

—¡¡Funciona!!

Regreso con ella.

—No sé por qué, pero el teléfono funciona, ¡¡Esto es raro!!

Le intento llamar a mi mamá, pero no entran las llamadas.

—No puedo llamarla.

—¡¡¿Puedes explicarme cómo usarlo?!!

—Claro.

-Veinte minutos después-

Le expliqué a Charlotte como llamarme. Le expliqué las funciones que tiene el teléfono. Aunque le costó trabajo entender, por qué no entendía la letra ni los números.

—Tú escritura es diferente a la nuestra.

—Pero... ¿Por qué puedo hablar el mismo idioma que ustedes?

—No lo sé.

Escucho una campana.

—Debemos regresar a clases. Ya les quiero presumir mi teléfono a mis amigas.

Me imagino a Charlotte presumiendo el teléfono y una Sonia imaginaria me da un golpe en la cabeza.

—¡¡Hazme un teléfono a mí también, para llamarte y darte órdenes!!

La Sonia imaginaria empieza a reír diabólicamente y siento un poco de miedo.

—Por favor, no le digas a nadie que te di un teléfono. Sonia podría obligarme a que le haga uno y realmente no quiero hacerlo.

—Está bien, no te preocupes.

Me pongo los audífonos.

-Unos minutos después-

Entramos al salón y Sonia me empieza a gritar. Cómo tengo los audífonos puestos, no puedo escuchar lo que me grita.

—Jeje, no puedo escucharte- Lo digo con un tono de burla.

Me da una patada en la entrepierna.

—¡¡Mierda!!

Me quito los audífonos.

—¡¡¿Por qué me golpeas?!!

—¡¡¿Por qué te fuiste corriendo?!!

—¡¡No me importa que sea tú familiar, yo tengo mi propia vida, no eres mi dueña!!

—¡¡Claro que lo soy!!

—¡¡No lo eres!!

—¡¡Te ordeno que te sientes!!

—¡¡Me sentaré por qué yo quiero sentarme!!

Me siento y me pongo los audífonos.

—Disfruta tus clases.

Pongo mi cabeza en la mesa y me pongo a escuchar música.

—Solo tengo que ignorarla. - Pienso mientras escucho mi música.

Cierro los ojos y Sonia mira mis audífonos con curiosidad.

—¿Qué es eso que tienes en el oído?

Me quita los audífonos y se los pone.

—¡¡¿Qué es ese ruido?!!

Se quita los audífonos.

—Se llama música, sirve para relajarse y para ignorar a chicas locas como tú.

—¡¡Idiota!!

Me empieza a golpear.

—¡¡Es broma, relájate!!

El profesor entra al salón.

—Ángel, el director quiere hablar con usted.

—¿Yo?

—Sí, usted.

—C-claro.

Me levanto y me dirijo al profesor.

—¿En dónde está el director?

—En su oficina.

—¿En dónde está su oficina?

—Sonia, acompañe a su familiar con el director.

—¡¡Claro!!

Veo que Sonia se dirige a mí con una sonrisa diabólica y siento un mal presentimiento.

—¿M-me puede acompañar otra persona?

—¿Por qué?

—Creo que, si Sonia me acompaña, mi vida correrá peligro.

—¿Eh?

Sonia me jala de la oreja.

—Tenemos que hablar.

Lo dice con una dulce voz, pero eso me hizo tenerle más miedo.

Sonia y yo salimos del salón.

—Bien, continuando la clase...

—¡¡Ahhh, no, Sonia!!

Mis gritos de dolor alertaron al profesor y éste sale del salón y me ve en el suelo golpeado.

—Profesor, ayúdeme.

El profesor tranquilizó a Sonia.

—P-por favor, vaya con el director.

—¡¡Sí!!

El profesor vuelve al salón.

—¡¡¿Qué hiciste?!! ¡¡¿Por qué el director quiere verte?!!

—¿Yo? Yo no hice nada.

—¿Y por qué el director quiere verte?

—No lo sé, tú deberías saberlo.

Después de caminar y de intentar no tener contacto visual con Sonia, por qué me venía observando con una sonrisa diabólica que me ponía nervioso, llegamos a la oficina del director.

—Es un honor conocerlo, Ángel.

—¿Por qué quiere hablar conmigo?

—Sonia, puede retirarse, quiero hablar con Ángel a solas.

—¡¡Claro que sí!!

Sonia sale de la oficina.

—Seré breve, tú eres alguien muy especial. Según las leyendas, los familiares que sean invocados por medio del muro celestial serán los hechiceros más poderosos que hayan existido.

—¿Más poderosos?

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