CAPÍTULO 26
La dolorosa vida de Ángel.
CAPÍTULO 26
Llegamos al pueblo.
—Se ve lindo.
Veo a mi alrededor.
—Todo es tranquilo.
Veo a unos guardias.
—Bueno, se veía tranquilo.
Los guardias escoltan a un chico alto, delgado, con el
cabello rojo y un traje rojo.
—¿Sabes quién es él?
—Es el sobrino del rey.
—¿El sobrino?
Veo que coquetea con unas chicas.
—Es muy guapo.
Rei me da besos en la cara.
—¡¡Pero te prefiero a ti!!
—Ya, Rei.
Siento un escalofrío.
—Creo que debemos alejarnos de él.
—¿Por qué?
—Tengo un mal presentimiento.
Nos alejamos de él.
—¡¡Espera!!
—Mierda, lo sabía. - Pienso.
Los guardias y el chico se acercan a nosotros.
—Hola bella dama, ¿No quieres acompañarme a comer?
—Una cita con el sobrino del rey. Tienes suerte, Cristal.
Cristal se sonroja.
—¡¡¿Yo?!!
—No tú, ella.
Señala a Crismei.
—¡¡¿Eh?!!
Me paro frente a él.
—¡¡Estás enfermo, ella no te acompañará a comer!!
—Es una orden, no tiene otra opción.
—¡¡No irá!!
—¡¡Soy de la familia real, debes hacer lo que yo diga!!
—¡¡No lo hará!!
—¡¡Guardias!!
Los guardias nos rodean y bajo a Rei de mi hombro.
—No quiero hacerte nada.
—¡¡No me das miedo, plebeyo!!
—¡¡Crismei!!
—¡¡Sí!!
Crismei se transforma en una espada y la tomo.
—¡¡¿Qué fue eso?!!
—Atacar, pero no matar.
—¡¡Guardias, maten a ese chico!!
Los guardias me intentan atacar y esquivo los ataques
fácilmente.
—¡¡Idiotas!!
Los ataco uno por uno haciéndoles cortes pequeños en sus
cuerpos.
—¡¡¿Eh?!!
Derroto a los guardias y me dirijo al chico.
—¡¡Soy de la familia real, no puedes hacerme nada!!
Le lanzo un golpe con la espada y le corto la mejilla.
—¡¡Ahhh!!
Cae al suelo y apunto mi espada sobre su cara.
—Di lo siguiente "Soy un enfermo por qué me gustan las
niñas pequeñas"
—¡¡No lo diré!!
Le corto la otra mejilla.
—¡¡Ahhh!!
—¡¡Dilo!!
—¡¡No!!
Le doy una patada en la cara.
—¡¡Qué lo digas!!
—¡¡Soy un enfermo por qué me gustan las niñas pequeñas!!
—Ahora puedes irte y acusarme con el rey si quieres. Puedes
decirle que el familiar Ángel fue quién te hizo eso.
El chico se levanta y sale corriendo.
—Crismei.
Crismei vuelve a su forma humana.
—Muchas gracias.
—Vaya, ese tipo era un enfermo, pero... ¿Qué hace aquí?
Rei salta a mi cara.
—¡¡Fue asombroso!!
—¡¡Estuviste increíble, Ángel!!
—Gracias.
Bajo a Rei de mí cara.
—No puedo tener un maldito día normal. ¿Quieren ir a comer?
—¡¡C-claro!!
Llegamos a un restaurante.
—Bueno.
Saco las monedas que me quedaban.
—Me quedan dieciséis monedas, espero que me alcance.
—¡¡N-no te preocupes, yo pagaré!!
—Pero...
—¡¡N-no te preocupes, vengo de una familia muy rica, así que
tengo mucho dinero!!
Se sonroja.
—¡¡N-no quería parecer presumida, lo siento!!
—No te preocupes, gracias.
La mesera se acerca a nosotros.
—¿Qué ordenarán?
—Cristal, tú ordena por mí, no conozco la comida de este
mundo.
—Está bien. Queremos tres platos de carne de Vaca Roja y un
plato con frutas.
—¡¡Yo también quiero carne!!
—Ángel ¿Qué dice?
—Rei dice que también quiere carne.
—Está bien, serán cuatro platos con carne.
—Está bien.
La mesera se va.
—Bueno... Cristal, ¿Tú familia es importante?
—¿Importante?
—Bueno, tengo entendido que todos en la escuela son nobles,
y los nobles son muy ricos, así que supongo que deben ser importantes.
—Bueno, mi familia es un poco... Digamos que difícil de
complacer. No somos tan importantes, pero mi familia es conocida... Bueno, es
algo vergonzoso. Mi familia es conocida por qué nuestro poder mágico es
increíble, y mis hermanos y mi padre son caballeros que encabezan el ejército
de nuestro país.
—¡¡Eso es sorprendente!!
—S-sí, pero yo no soy tan poderosa como ellos, mi poder
mágico es muy bajo. Ellos siempre me han considerado una inútil.
Baja la cabeza.
—Vamos, levanta la cabeza. ¿Realmente importa lo que ellos
piensen de ti? Yo creo que lo único que importa es lo que tú pienses de ti
misma. No debes preocuparte por lo que los demás piensen de ti. ¿Tienes un
poder mágico bajo? No importa, siempre puedes mejorar con esfuerzo. Por eso no
dejes que lo que digan de ti te afecte.
Sube la cabeza y me ve sonrojada.
—Por lo que he visto, los nobles son personas muy presumidas
y arrogantes, pero eres de las pocas personas que considero como alguien de
confianza. Tú deja de preocuparte por lo que digan de ti y solo preocúpate en
mejorar.
—¡¡Muchas gracias!!
-Dos horas después-
Llegamos a la escuela.
—Muchas gracias por acompañarme.
—¡¡N-no fue nada!!
Rei salta a mi cara.
—¡¡Nos vemos!!
Me da un beso y se va.
—¡¡A-adiós Ángel!!
Cristal y Rei se van.
—Bueno, ¿Quieres hacer algo, Crismei?
—Me gustaría recorrer la escuela.
—Está bien, vamos.
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