CAPÍTULO 25
La dolorosa vida de Ángel.
CAPÍTULO 25
Suena la alarma y me despierto.
—Que flojera.
Me levanto y veo la cama.
—¿Y Crismei?... Cierto, se quedó en la pijamada.
Me pongo el uniforme y salgo.
—Que flojera.
Bostezo.
—Como no hay clases, hoy iniciaremos el entrenamiento...
Aunque...
Acaricio mi pecho.
—Tengo un raro sentimiento en mi corazón... ¿Qué
significará?
-Minutos después-
Toco la puerta de la habitación de Sonia.
—Sonia, soy yo.
Sigo tocando.
—Despierta a Crismei.
Sonia abre la puerta.
—Buenos días.
—Buenos días. ¿Puedo pasar?
—Claro.
Entro e intento despertar a Crismei.
—Tenemos que irnos.
—¿A dónde irás?
—Como no hay clases, aprovecharé el día y entrenaré con
Crismei, ¿Quieres entrenar con nosotros?
—Lo siento, tengo algo de sueño, despiértame en tres horas
para entrenar.
—Está bien.
Crismei se despierta.
—Buenos días.
—Vamos, debemos entrenar.
—Claro.
Crismei se transforma en una hada.
—Vamos.
Salimos de la habitación de Sonia.
—Crismei, tengo algo que preguntarte.
—Dime.
—Tú antiguo amo... ¿Él murió? ¿Murió de viejo? ¿Lo mataron?
—¿Por qué te interesa?
—Es que tengo un mal presentimiento, siento que algo malo me
pasará, por eso quiero preguntarte eso.
—Bueno... Él murió en una pelea contra una mujer llamada
Golan. Ganó la pelea, pero no sobrevivió.
—Ya veo... ¿Cuántos años tenía cuando murió?
—Tenía 17 años... Yo había estado con él por un año.
—Entonces... ¿Él tenía la misma edad que yo cuando fue
invocado a este mundo? ¿Él tenía 16?
—Sí.
—Ya veo... Creo que moriré joven.
Se me sale una pequeña risa.
—No digas eso, como te dije antes, tú poder mágico es más
poderoso que la de mi antiguo amo. Tú no morirás tan fácilmente si entrenas.
—Supongo que tienes razón... ¿Quién era Golan?
—Era una hechicera muy poderosa, podría decirse que era un
demonio. No sé mucho de ella. Solo sé que es inmortal, mi antiguo amo logró
derrotarla cuando destruyó su corazón... Aunque... Ella aún sigue viva...
¡¡Demonios!!
—¿Qué pasa?
—Escucha, ella podía regenerarse, ella no puede morir.
Cuando su corazón fue destruido, su cuerpo fue sellado en una roca, eso
significa que ella sigue viva.
—¿Y si la roca es destruida?
—Ella volverá a la tierra.
—¿Es por eso que el muro celestial me trajo a este mundo?
—Es muy probable. Ella es muy poderosa, debes entrenar muy
duro.
—¿Es la única forma? ¿No hay otra forma de derrotarla?
Podemos vigilar la roca para que nadie la destruya.
—¿Puedes ir por ella? Está en el fondo del mar, es imposible
ir por ella.
—¿En el fondo del mar?
—Sí, está ahí para que nadie sea capaz de destruirla.
—Ya veo... Supongo que existe la posibilidad de que ella
vuelva... Supongo que eso se refería Nerma cuándo dijo que derrotara a ese
demonio... Bueno, a entrenar.
-Unos minutos después-
Salimos de la escuela y nos alejamos lo más lejos posible.
—Bueno... Ya acepté mi destino. Mi destino es morir peleando
contra esa mujer.
—Pero...
—No te preocupes, ya lo acepté. Disfrutaré el año que me
queda de vida. Saldré con muchas mujeres, comeré mucha comida deliciosa y
salvaré a muchas personas. Siempre soñé con ser un héroe.
—Lo siento, Ángel.
—No te preocupes. Bueno, lo primero que haré es averiguar
cuantas bolas de fuego puedo hacer antes de que mi energía mágica se agote.
—Bien.
—Tú me darás algo de tú energía cuando ya no tenga.
—Claro.
Extiendo mi mano derecha y apunto a un árbol.
—¡¡Faio soul zes!!
Una bola de fuego enorme sale de mi mano y destruyo el
árbol.
—¡¡Faio soul zes!!
Lanzo otra bola de fuego.
—¡¡Faio soul zes!!
Lanzo otra bola de fuego.
—¡¡Faio soul zes!!
Lanzo otra bola de fuego.
—¡¡Faio soul zes!!
Lanzo otra bola de fuego y caigo al suelo.
—Cinco bolas de fuego es mi límite.
Crismei me toca la frente y me siento menos cansado.
—Gracias.
Me levanto.
—Bueno, lo siguiente es aprender a usar la espada.
—¡¡Sí!!
Crismei se transforma en una espada y la tomo.
—Mis sentidos aumentan.
Cierro los ojos y escucho los sonidos a mi alrededor.
—Puedo escuchar a las aves, puedo escuchar... ¿Voces?
Me concentro.
—¡¡Ángel es genial!!
—Las bolas de fuego fueron increíbles.
Abro los ojos y volteo.
—Mi vista también mejoró.
Puedo ver a Rei y a Cristal que me ven desde muy lejos.
—¡¡¿Nos vio?!!
Levanto la mano.
—¡¡Hola, Cristal!!
—¡¡H-hola!!
Rei empieza a correr.
—¡¡Ángel!!
—¡¡¿Qué?!!
—¡¡¿Puedo entrenar contigo?!!
Rei salta a mi cara.
—¿Puedes?
—Claro, te demostraré de lo que soy capaz.
—Bueno, gracias.
Rei sube a mi hombro y Cristal se para frente a mí.
—L-lo siento, no era mi intención...
—No te preocupes, no me molesta que me vean, creo que pueden
ayudarme.
—¿Ayudarte?
Bajo a Rei de mí hombro.
—Quiero que me lancen el hechizo "Faio soul zes"
—¡¡Claro!!
—¿Seguro?
—Claro.
Me alejo de ellas.
—¡¡Estoy listo!!
Ambas entienden sus manos derechas y me apuntan.
—¡¡Faio soul zes!!
—¡¡Faio soul zes!!
Las pequeñas bolas de fuego se dirigen a mí.
—Bien.
Esquivo una y corto la otra bola de fuego con mi espada.
—¡¡Increíble!!
—¡¡Más!!
Me lanzan más bolas de fuego y las corto fácilmente.
—Puedo esquivarlas y cortarlas fácilmente. ¡¡Lancen todas
las bolas de fuego que puedan!!
Me lanzan más bolas de fuego y las esquivo mientras las
corto.
—¡¡Genial!!
-Cinco minutos después-
Las dos caen al suelo.
—Ya no tengo energía mágica.
—Yo tampoco tengo energía mágica.
—Crismei, dales un poco de la tuya.
—Está bien.
Crismei se transforma en una hada y se dirige a ellas.
Crismei les toca la frente y se levantan.
—Muchas gracias.
—No, gracias a ustedes, me ayudaron bastante. Crismei,
seguiremos entrenando.
Crismei se transforma en una espada y la tomo.
—Seguiré entrenando, pueden ver si quieren.
Me dirijo a un árbol.
—Veamos... Crismei, fortalece mis piernas con tú magia,
saltaré.
—¡¡Sí!!
Salto muy alto.
—Bien.
Empiezo a cortar el árbol mientras caigo.
—¡¡Increíble, Ángel!!
Aterrizo y veo que corté el árbol en muchas partes.
—El filo es increíble, la velocidad de mis ataques también.
Empiezo a lanzar golpes a la nada.
—¡¡Bien!!
Salto y sigo lanzando golpes con la espada.
—¡¡Bien!!
-Veinte minutos después-
Caigo al suelo exhausto.
—Vaya, estoy muy cansado.
Rei salta a mi cara.
—¡¡Estuviste asombroso!!
Cristal se acerca a mí.
—¡¡Eso fue increíble!!
—Gracias.
Me levanto.
—Creo que saldré por un rato. ¿Sabes si hay un pueblo por
aquí?
—¡¡H-hay uno cerca, yo te a-acompaño si quieres!!
Rei sube a mi hombro.
—¿Ves? Te lo dije, le gustas.
Me sonrojo y le susurro.
—Ya me di cuenta.
—¿Eh?
—Nada, está bien, vamos. Crismei, vuelve a tú forma humana.
Crismei se transforma en una niña.
—¡¡Vamos!!
Empezamos a caminar y observo a mi alrededor.
—Huele bien, en mi mundo hay mucha contaminación, así que el
olor de un lugar limpio me agrada.
Siento un escalofrío.
—¿Qué pasa?
—Nada... Sigamos.
Seguimos caminando.
—¿Otro mal presentimiento? - Pienso.
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