CAPÍTULO 18


La dolorosa vida de Ángel.

CAPÍTULO 18

Salimos al patio de la escuela y miro a mi alrededor

—¿En dónde está el caballo que traje ayer?

—¿No lo dejaste en el establo?

—Cierto...

Me rasco la mejilla.

—Creo que olvidé que había establos- Digo bromeando.

Sonia me da un golpe en la cabeza.

—¡¡Eres un idiota!!

—Lo sé, no tienes que reafirmarlo... ¿No tienes un caballo tú, Sonia?

—No tengo.

—¿Podemos pedir un caballo prestado?

—Tal vez.

Cristal se despierta.

—¿Qué pasó?

Cristal me ve y se sonroja.

—Vaya, ya despertaste.

Cristal se da cuenta que la estoy cargando en los brazos y se pone completamente roja.

—¡¡L-lo s-siento!! ¡¡T-te c-cause m-molestia!!

—No te preocupes.

Bajo a Cristal y veo que está temblando.

—Necesitas tranquilizarte... Por cierto, ¿Tienes un caballo?

—S-sí, t-tengo u-uno.

—En ese puedes ir Sonia y tú. Solo debo conseguir uno para Crismei y para mí.

Crismei vuela a lado de mí.

—¿Por qué no vas con Cristal y con Sonia? Yo puedo convertirme en espada, así que no necesito tanto espacio en el caballo, y Rei es pequeña, tampoco necesita tanto espacio.

Me pongo a imaginar montando un caballo dónde estamos Sonia, Cristal y yo. Me imagino que sería demasiado peso para el caballo y éste no correría tanto.

—No lo creo, sería demasiado peso tres personas. Necesitamos otro caballo... Un caballo...

Pienso en el familiar de Charlotte.

—¡¡Ya sé!!

Me alejo corriendo de ellas

—¡¡Ahora regreso!!

Entro a la escuela y saco mi teléfono.

—Espero que esté despierta.

Le marco a Charlotte, pues tengo su número por qué lo guardé cuando me llamé a mi mismo usando su teléfono... Aunque algo raro es que su número era simplemente "1".

—Vamos...

Charlotte contesta.

—¿Ángel? ¿Qué pasa?

—Necesito un pequeño favor.

—Dime.

—¿Me prestas a Mei?

—¿A Mei? ¿Por qué?

—Iré a la ciudad norte y necesito un caballo.

—¡¡¿A la ciudad norte?!! ¡¡Esa ciudad es peligrosa!!

—Gracias por preocuparte por mí, pero sé cuidarme solo.

—Prestarte a Mei... Está bien, pero con una condición.

—Dime.

—Déjame ir contigo.

—Acabas de decir que es peligrosa, ¿Y quieres ir?

—¡¡Es una gran oportunidad para ver lo fuerte que eres!! ¡¡Puede que nos encontremos a criminales muy fuertes y quiero ver cómo los derrotas!!

—Supongo que puedes venir. Estaremos esperándote en la entrada de la escuela.

—¡¡Sí!!

Cuelgo y guardo el teléfono.

—Cristal, Sonia y ahora Charlotte... Un viaje rodeado de chicas lindas. Este será el mejor viaje, nada lo puede arruinar.

-País Froizan-

Alexa y cinco grandes dragones están reunidos en el centro de un gran bosque. En el centro del bosque no hay árboles, así que es el lugar perfecto para entrenar.

Alexa tiene su dedo índice en su frente.

—El familiar puede que sea muy fuerte, debemos entrenar para matarlo. Lucharemos con todas nuestras fuerzas para matarlo. En una semana iremos a la escuela de hechiceros y mataremos al familiar.

Los dragones exhalan fuego y Alexa sonríe.

—Empecemos.

-Ciudad norte-

Dos hermanos gemelos con el cabello rubio y largo, cada uno tiene un parche color rojo, uno de ellos lo tiene en el ojo derecho y el otro en el izquierdo, un pequeño anciano calvo con una gran barba rosa, una chica muy alta, con el cabello rubio y corto, una mujer de unos 40 años, con el cabello rubio y largo, y un hombre también de unos 40 años, con traje, con el pelo negro y corto están reunidos en una gran mesa llena de comida.

—¿Cuándo llegará el familiar?

—Si acepta, llegará mañana.

—Perfecto.

El hombre toma una copa con vino y la levanta.

—¡¡Por el familiar, el próximo miembro de "Volfer"!! ¡¡Salud!!

Todos hacen un brindis y empiezan a reír.

—Espero que sea guapo- Dice la chica mientras tiene sus manos en sus mejillas.

—Solo eso te importa a ti.

—Claro. Derrotó a Froulen. ¡¡Si él es guapo, sería el chico perfecto!!

—¡¡Un chico así nos haría ser el grupo más poderoso del mundo!!

—¡¡La familia Veninfe será la más poderosa del mundo!!

-Zouler-

Estornudo y me limpio la nariz. Sonia y Cristal están montadas en un caballo. Rei está sobre mi cabeza y Crismei en su forma como hada, está en mi hombro.

—¿Cuánto tardaremos en llegar, Sonia?

—Si no nos detenemos... Calculo que llegaremos mañana en la mañana.

—Está bien... ¿Llevamos ropa?

—No nos quedaremos, arreglarás el problema con esa familia y nos regresaremos.

—Está bien.

Veo a Charlotte a lo lejos montada en Mei.

—Es hora de irnos.

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