CAPÍTULO 16


La dolorosa vida de Ángel.

CAPÍTULO 16

Llego a mi habitación y me doy cuenta de que aún no llega Crismei.

—Aún no llega Crismei... Supongo que vendrá más tarde.

Me pongo la ropa y me acuesto en la cama.

—Pude vencer a un Golem... Yo vencí a un Golem... Tengo magia... Debería estar feliz, pero me siento raro. Es como si sintiera que algo malo me pasará si sigo aquí.

Saco mi teléfono.

—Pondré una alarma para despertarme temprano.

Pongo la alarma y me duermo.

-Al día siguiente-

Suena la alarma y me despierto.

—Qué flojera.

Siento que alguien me abraza y volteo a ver. Es Crismei.

—Oye, levántate, debemos irnos.

Intento despertarla.

—Se nos hará tarde.

Crismei se despierta y me ve.

—Buenos días.

Bosteza y se levanta.

—Buenos días.

Me levanto.

—Pásame el uniforme.

—Sí.

Crismei me pasa el uniforme.

—Cierra los ojos.

—Sí, lo haré.

Crismei cierra los ojos y me empiezo a quitar la ropa. Cuando estoy a punto de quitarme los pantalones, veo que Crismei no cerró los ojos por completo.

—¡¡Crismei, date la vuelta!!

Crismei se ríe y se da la vuelta.

—Era una broma.

Me pongo el uniforme.

—Vámonos.

—¡¡Sí!!

-Minutos después-

Toda la escuela está vacía. No hay nadie por los pasillos.

—¿En dónde están todos?

Llego al salón y no hay nadie.

—¿No hay clases?... ¿También descansan los fines de semana? ¡¡Soy un idiota!!

—¿Qué haremos?

—Bueno...

Bostezo.

—Creo que iré a dormir un poco.

—¿Qué haces aquí, Ángel?

Volteo y veo al director.

—Hola, pensé que hoy había clases.

—Los fines de semana no hay clases.

—Igual que en mi mundo. No hay nadie por aquí, ¿Todos están dormidos?

—Los estudiantes aprovechan el fin de semana para dormir, así que ahora mismo todos están dormidos.

—Ya veo, ¿Y usted por qué está despierto?

—Justamente iba a ir a buscarte. Me llegó un mensaje de la familia Veninfe, quieren conocerte.

—¿Quiénes son ellos?

—Son los descendientes del familiar que fue invocado por medio del muro celestial hace miles de años.

Crismei toma de la camisa al director y lo jala.

—¡¡Son unos impostores!! ¡¡Mi antiguo amo nunca tuvo hijos!!

—¡¡¿Antiguo amo?!!

Alejo a Crismei del director.

—No molestes al director. Lo siento, olvidé decirlo, pero Crismei fue compañera del familiar que fue invocado hace miles de años por medio del muro celestial.

—¡¡Increíble!!

—Y si Crismei dice que su amo nunca tuvo hijos, significa que esa familia miente... ¿Qué ganan diciendo que son descendientes del familiar?

—Bueno... El rey les da una serie de beneficios, pues se cree que ellos tienen la posibilidad de lograr invocar a un familiar usando el muro celestial, pues se suponía que eran descendientes de un gran hechicero.

—¿Una serie de beneficios? ¿Cómo cuáles?

—Los mantienen, básicamente ellos no trabajan, el rey les da dinero. Les da voz en el consejo real y no se les obliga a pelear en batallas. También... Es algo duro de decir, pero también se aprovechan de... Los plebeyos.

—¿A qué se refiere?

—Es algo que no puedo describir por lo cruel que es, lo siento.

—Ya veo... Bueno, supongo que debo arreglar eso.

—¡¡Sí!!

Crismei se transforma en hada y vuela sobre mi cabeza.

—¡¡No deben aprovecharse de eso!!

Crismei vuelve a su forma humana y cae sobre mis hombros.

—¡¡Vamos, Ángel!!

—¿Quieres ir así?

Pone su cabeza en mi cabello.

—¡¡Es cómodo!!

Me sonrojo.

—Se siente como si fueras mi hija... Es un sentimiento muy lindo... ¿En dónde viven?

—Viven en la ciudad norte.

—¿Ciudad? Pensé que aquí habría puros pueblos... Supongo que solo debemos ir al norte.

—La ciudad es muy famosa, puedes preguntarle el camino a cualquiera.

—Muchas gracias, director.

Crismei empieza a mover las piernas.

—¡¡Vamos!!

—Creo que le preguntaré a Sonia si quiere acompañarnos... ¿En dónde dormirá?

—La habitación de Sonia ya fue arreglada, supongo que está en su habitación.

—Muchas gracias, director.

Me alejo del director y empiezo a caminar.

—Tienes mucha energía hoy, Crismei. Supongo que oír que una familia se hace pasar por descendientes de tú antiguo amo es algo que te causa mucho enojo.

—¡¡Claro que sí!!

—No te preocupes, lo arreglaremos, iremos a la ciudad norte y... Espera, ¿No sería más fácil ir con el rey y decirle lo que pasa?

—¡¡No, quiero hacerlos pagar por mentirosos en persona!!

—¿Hacerlos pagar? ¿Qué harás? No los mataremos.

—¡¡No haremos eso!! ¡¡Solo les pediré que devuelvan todo el dinero que les dió el rey y que se pongan a trabajar!!

—A mí me interesa saber que les hacen a los plebeyos. El director dijo que se aprovechan de ellos. Qué les hacen algo tan cruel que él no puede describirlo.

—¡¡Vamos a rescatar a los plebeyos!!

—Lo haremos.

Siento que algo sube a mi espalda y empieza a moverse en mi espalda.

—¡¡¿Eh?!!

Intento quitarme esa cosa y siento que agarro algo peludo.

—¡¡¿Qué es esto?!!

Reviso lo que agarré y veo que simplemente se trata de Rei.

—Me asustaste, Rei.

—¡¡Hola, Ángel!!

Extiendo mi brazo para que Rei se siente sobre mi brazo.

—¿Por qué estás despierta a esta hora?

—¡¡Iré con mi ama a la ciudad sur!!

—Ya veo... ¿Y en dónde está Cristal?

—¡¡Atrás de ti!!

Volteo y no veo a nadie.

—No está.

—¡¡Se esconde detrás de ese salón!!

Me dirijo al salón. Cristal está sentada con la cara completamente roja.

—Espero que no me haya visto. Pensará que lo estoy acosando- Dijo con la voz más baja posible.

La veo y le acaricio la cabeza.

—¡¡Te encontré!!

Cristal voltea a verme aún con la cara más roja.

—¡¡¿Eh?!!

—¿Por qué te escondes? No me debes dinero- Digo bromeando.

—B-bueno... N-no me estaba e-escondiendo. E-estaba... E-estaba...

—No te preocupes. Fue un placer volver a verte, pero me tengo que ir.

Rei se acerca demasiado a mí.

—¡¡¿A dónde vas?!!

—Tengo que ir a la ciudad norte, debo solucionar cierto problema.

—¡¡¿A la ciudad norte?!!

Rei voltea a ver a Cristal y sonríe. Voltea verme.

—¡¡¿Podemos ir contigo?!!

—¿Ir conmigo? No creo que puedan, tu ama y tú van a la ciudad sur.

—¡¡Lo cancelaremos!!

—No creo que tú seas la que tome esa decisión.

Rei se aleja de mí y salta al pecho de Cristal.

—¡¡¿Podemos ir?!!

Cristal voltea a verme.

—¿Q-qué dice?

—Ella pregunta que si pueden ir. Pero supongo que no puedes ir.

—B-bueno... S-si no es una m-molestia, m-me gustaría ir con u-ustedes.

Cristal voltea a ver a otro lado.

—E-espero que n-no sea una m-molestia.

—¿No tienes algo importante que hacer en ciudad sur?

—No... Simplemente íbamos para visitar un museo.

—Ya veo... Supongo que está bien, pueden acompañarnos.

Rei salta a mi cara.

—¡¡Vamos!!

Cristal aleja a Rei de mí.

—¡¡Lo siento!!

—No te preocupes, creo que ya me acostumbré.

Empezamos a caminar.

—Crismei, ¿Conoces la ciudad norte?

—No.

Volteo a ver a Cristal.

—¿Conoces la ciudad norte?

—He ido un par de veces.

—¿Hay algo que lo distinga? ¿Qué hay ahí?

—Es una ciudad como cualquier otra... Solo que esa ciudad es muy peligrosa. Una gran red criminal se ubica ahí. Se dedican a la venta de drogas y prostituyen mujeres.

—Eso también pasa en mi mundo... Creo que la familia Veninfe tiene algo que ver, lo presiento.

—¡¡¿La familia Veninfe?!! ¡¡¿Por qué crees eso?!!

—¿La conoces?

—¡¡Ellos son descendientes del familiar que fue invocado hace miles de años por medio del muro celestial!! ¡¡Ellos no harían eso!!

Crismei me empieza a dar golpes en la cabeza.

—¡¡Ellos no son descendientes!! ¡¡Son unos farsantes!!

—¡¡Deja de golpearme, Crismei!!

—¡¡¿Farsantes?!!

—Escucha...

Le conté la situación a Cristal. Ella me creyó por completo, ni siquiera dudó de lo que decía. Ella parece que confía mucho en mí.

—¿Aún quieres acompañarnos? Si lo que creo es verdad, entonces este viaje puede ser peligroso.

—S-sí, no te preocupes, aún queremos acompañarte.

—Está bien.

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