CAPÍTULO 13


La dolorosa vida de Ángel.

CAPÍTULO 13

Llegamos a un salón donde está el rey, su esposa y su hija.

—Su majestad, él es Ángel, el familiar.

Sonia y Froulen se arrodillan.

—Es un placer conocerte, Ángel.

—Jeje gracias.

Sonia me susurra.

—Ángel, debes arrodillarte.

—No, gracias. ¡¡Disculpe, ¿Qué quiere de mí?!!

Sonia se levanta y me tapa la boca.

—¡¡D-disculpe a mi familiar, por favor!!

—No te preocupes, déjalo hablar.

—¡¡S-sí!!

Sonia me quita la mano de la boca.

—Solo quería conocer al familiar que fue invocado por medio del muro celestial, es todo.

—Entonces viajamos todo un día... ¿Solo por eso?... ¡¡¿Es enserio?!!

—Lo siento, es que hace miles de años que nadie invocaba a su familiar por medio del muro celestial, por eso quería conocerte.

—Está bien... Bien... ¿Es todo? Ya me vio, ¿Me puedo ir?

Sonia me tapa la boca.

—¡¡Él no sabe lo que dice, discúlpenos!!

El rey se ríe.

—¡¡Me caes bien!! ¡¡¿Quieres comer con nosotros, Ángel?!!

Sonia quita su mano de mi boca.

—Por supuesto, tengo mucha hambre.

—Yo también tengo hambre, Ángel.

—¿También?... Bueno... Puedes salir, Crismei.

Saco a Crismei de la vaina y se transforma en una niña.

—Bien, ¿Y la comida?

—¡¡Increíble!! ¡¡¿Tú espada se transformó en una niña?!!

—¿Está ciego? Es obvio que mi espada se transformó en una niña. Su nombre es Crismei, es una hada.

—¡¡Increíble!!

La hija del rey se acerca a Crismei.

—¡¡¿Eres una hada?!!

—Crismei, conviértete en una hada.

Crismei se transforma en una hada.

—¡¡Es hermosa!!

La hija del rey intenta acariciar a Crismei y Crismei se aleja.

—No me gusta que me toquen. Solo mi amo Ángel puede tocarme.

—¡¡Quiero tocarte!!

La hija del rey me apunta con su dedo.

—¡¡Te ordeno que le órdenes que se deje tocar!!

—¿Me estás dando una orden?

Se me sale una risa.

—Lo siento, no puedo. Si a Crismei no le gusta que la toquen, yo no puedo obligarla a que se deje tocar.

—¡¡Te lo ordeno, haz lo que te digo!!

Suspiro e intento relajarme. La hija del rey es otra Sonia.

—No me gustan las chicas groseras como tú, adiós. Crismei, vámonos.

—¡¡Pero la comida!!

—Por aquí debe haber un pueblo, conseguiremos comida ahí.

La hija del rey me ve con una mirada amenazante.

—¡¡Froulen, no dejes que se vaya!!

Froulen se pone enfrente de mí y saca su espada.

—No puedes irte.

—No me pueden obligar a quedarme.

Sonia me da un golpe en el brazo.

—¡¡Ángel, debes quedarte, la princesa te lo ordena!!

—¡¡No quiero!!

Froulen pone su espada en mi cuello.

—Harás lo que la princesa te diga.

Doy un paso hacia atrás.

—¡¡Crismei!!

—¡¡Sí!!

Crismei se transforma en una espada y la tomo con la mano derecha.

—¡¡No quiero pelear!!

—Padre, quiero comprobar que tan fuerte es Ángel.

—Yo también quiero averiguarlo, ¡¡Froulen, ataca a matar!!

—¡¡Sí!!

Froulen me ataca y esquivo su ataque fácilmente gracias a Crismei.

—¡¡Ahora!!

Le doy varios golpes con la espada y doy unos pasos hacia atrás.

—¡¡¿Eh?!!

Todos se sorprenden. El cuerpo de Froulen cae al suelo cubierto de sangre.

—¡¡¿Qué hice?!!

Crismei se transforma en una niña.

—No te preocupes, sigue vivo, no lo atacaste para matarlo, así que solo está gravemente herido.

—¡¡Increíble!!

—¡¡Derrotó a Froulen!!

—¡¡Ángel, eso fue increíble!!

—¡¡Traigan a un doctor, Froulen puede morir!!

—¡¡Guardias!!

Unos guardias entran al salón.

—Lleven a Froulen con el doctor.

—¡¡Sí, su majestad!!

Los guardias se llevan a Froulen.

—¡¡Eso fue sorprendente, sabía que el familiar que fue invocado por medio del muro celestial debía ser alguien muy poderoso!!

—¿Se quedarán a comer?

—Carajo, está bien, pero alejen a su hija de mí y de Crismei, por favor.

—¿Por qué?

—No me agrada.

—A mí tampoco me agrada.

Sonia nos jala de la oreja a Crismei y a mí.

—¡¡Ángel, Crismei, no deben decir eso!!

—Cierto, puede hacer que nos corten la cabeza, ¿Verdad?

—Vengan, la comida ya debe estar lista.

Salimos del salón y llegamos al comedor. Hay una enorme mesa llena de comida.

—¡¡Wow, se ve delicioso!!

Crismei se sienta y empieza a comer.

—Come despacio.

—¡¡Hace mucho tiempo que no comía algo así de delicioso!!

Me siento y tomo algo de carne. La pruebo y es realmente deliciosa.

—Está deliciosa. Era de esperarse de la comida que come la realeza.

La hija del rey se sienta a mi lado.

—Me quiero disculpar por mí comportamiento, lo siento.

—Está bien.

Me alejo de ella.

—Te perdono.

Sigo comiendo.

—Ángel, quiero decirte algo. Si el muro te envió a nuestro mundo, eso significa que algo malo podría pasar y que tú vienes a ayudarnos.

—¿Algo malo?

—Sí, algo malo.

—Ohh...

—Por eso debo pedirte que entrenes. Es obvio que eres muy fuerte, pero puedes mejorar. Froulen es el caballero más fuerte del país, pero tú lo derrotaste fácilmente.

—Gracias... Supongo que no puedo negarme.

—Muchas gracias.

Termino de comer.

—Bueno, debo irme, adiós.

—¿Ya nos vamos?

—Sí, Crismei. Sonia ¿Te quedas? Yo iré al pueblo.

Sonia pone una cara de desagrado.

—¿Con los plebeyos? No, gracias.

—Está bien.

Salgo del comedor.

—Señorita Sonia, quiero que trate a su familiar muy bien, por favor.

—C-claro.

Salimos del castillo y veo un pueblo

—Ahí está el pueblo, vamos.

—Sí.

-En el pueblo-

Veo el lugar a mi alrededor. Hay muchas tiendas y casas.  Las personas a mi alrededor usan ropa que no parece elegante. Es ropa de plebeyo. Veo a muchas chicas lindas caminando por el pueblo y eso me gusta.

—Es muy lindo, hay chicas lindas, chicas lindas y más chicas lindas.

—Creo que te gustan mucho las chicas lindas.

—Por supuesto, me gustan las chicas lindas que no sean nobles, las nobles son más... Fastidiosas.

Veo a las personas a mí alrededor.

—Lo que tengo entendido es que los plebeyos no tienen magia... Me gustaría estar más tiempo con personas normales como ellos.

Veo a unos hombres golpeando a un hombre, los hombres usan armaduras, parece que son guardias. Con ellos está un señor muy gordo riendo.

—¡¡Para la próxima, paga tus impuestos a tiempo!!

Me dirijo a los guardias, no soporto ver cómo lo golpean.

—¡¡Oigan, dejen a ese hombre en paz!!

—¡¡No te metas!! ¡¡Golpeen a ese chico también!!

Los guardias dejan de golpear al hombre y se dirigen a mí.

—¡¡Ustedes lo pidieron!!

Veo a todos los guardias y pienso en todos ellos al mismo tiempo.

—¡¡Forle levitation!!

Levanto a todos los guardias, pero me empiezo a sentir muy cansado.

—Es... Cansado.

Lanzo a los guardias muy lejos.

—¡¡¿Eh?!!

Veo al señor gordo y él se aleja poco a poco de mí.

—¡¡No puedes hacerme daño, trabajo para el rey!!

—¡¡Forle levitation!!

Levanto al hombre.

—No me importa.

Azoto al hombre en el suelo.

—¡¡Ahhh!!

—¡¡Crismei!!

—¡¡Sí!!

Crismei se transforma en una espada y la tomo con mi mano.

—¡¡Aléjate de mí!!

Apunto con mi espada al hombre.

—¿Dejarás a ese hombre en paz?

—¡¡Déjame en paz, te daré dinero!!

Saca una bolsa con monedas de su bolsillo.

—Gracias.

La tomo.

—¡¡Oye!!

Le hablo al hombre que estaban golpeando.

—¡¡Toma esto!!

Le aviento la bolsa con monedas.

—¡¡Acéptalo como un "Lo siento" de él!!

—¡¡Gracias!!

—Y tú te irás ahora mismo, ¿Entendido?

—¡¡Sí!!

—Crismei, regresa a tú forma humana.

—¡¡Sí!!

Crismei se transforma en una niña.

—Vete.

El hombre gordo se levanta y se va corriendo.

—Creo que hicimos nuestra buena acción del día.

Me siento muy cansado y caigo al suelo.

—¿Por qué me siento tan cansado?

—Usaste el hechizo "Forle levitation" para levantar a todos los guardias al mismo tiempo, eso es muy increíble, pero gastó mucha de tú energía mágica.

—¿Energía mágica?

—Sí, cuando usas muchos hechizos, tú energía mágica se agota. Tú usaste un hechizo para levantar a muchos guardias al mismo tiempo, eso gastó mucha energía mágica. Ese hechizo solo puede ser usado para levantar cosas pequeñas y no tan pesadas como un hombre. Por eso tú energía mágica se gastó tan rápido.

—Ya veo.

—Espera.

Me toca la frente.

—Te daré algo de mi energía mágica.

Me siento menos cansado.

—Gracias, creo que puedo levantarme.

Me levanto.

—Creo que ya no usaré ese hechizo con personas.

Todas las personas a mi alrededor me ven asombradas.

—Creo que me ven raro.

Veo a dos chicas lindas.

—Jeje, debo aprovechar, acompáñame.

Nos dirigimos a las chicas.

—Hola, ¿Cómo están? Aunque creo que están muy bien.

—¡¡Lo que hiciste fue increíble!!

—¡¡Derrotaste a los guardias fácilmente!!

—Lo sé, soy genial.

—¡¡Y esa niña se transformó en una espada!!

—Es mi compañera, es una hada.

—¡¡¿Hada?!!

—Crismei.

—¡¡Sí!!

Crismei se transforma en una hada.

—¡¡Qué linda!!

—¿Quieren ir a comer algo? Yo las invito.

—¡¡Claro!!

—¡¡Sí!!

Me sonrojo.

—Vamos, jeje.


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