CAPÍTULO 12
La dolorosa vida de Ángel.
CAPÍTULO 12
Escucho la campana y salgo del salón.
—Tres horas que nunca recuperaré.
Veo a muchos estudiantes correr y gritar.
—¡¡El caballero Froulen está aquí!!
—¡¡Increíble!!
Sonia me toca el hombro.
—Creo que vinieron por ti.
—Parece que ese caballero es muy famoso.
—Es muy hábil con la espada, aparte de que es muy guapo.
—Vaya, ¿Debería sentirme celoso?
Me río y Sonia me ve con desprecio.
—Como si tuvieras una oportunidad conmigo.
—¿No la tengo? Qué suerte tengo. Yo jamás me enamoraría de
una loca como tú.
Me da una patada en la entrepierna.
—¡¡Amo, ¿Está bien?!!
—Lo estoy, no te preocupes.
Sonia me jala de la oreja.
—¡¡Vamos!!
Salimos al patio y veo a todos los estudiantes viendo una
carreta y al caballero a lado de la carreta.
—¡¡Es muy guapo!!
—¡¡Te amo!!
Veo que el caballero tiene como treinta o cuarenta años. Es
rubio y tiene un cuerpo muy musculoso.
—Es un anciano.
Sonia me da un golpe en la cabeza.
—¡¡No lo llames así!!
—Da igual, vamos.
Me dirijo al caballero.
—¿Tú eres el familiar?
—¿Tú eres el anciano que viene por mí?
El caballero empieza a reír.
—Sí, lo soy. Sube, tenemos que irnos.
—Ella es mi...
Toso.
—...Ama. Ella quiere venir con nosotros.
—Claro, también puede venir.
—¡¡Gracias!!
Veo a Sonia sonrojada.
—Jeje, ¿Te gustan mayores?
Me da un golpe en la cabeza.
—¡¡Cállate!!
—Suban, tenemos que irnos.
Subimos a la carreta y el caballero sube al caballo que jala
la carreta.
—Por cierto, me llamo Froulen.
—Me llamo Ángel.
—Me llamo Sonia Churs.
—Bien, vámonos.
La carreta empieza a moverse.
—¿Cuánto tardaremos?
—Tardaremos todo un día en llegar.
—¡¡¿Todo un día?!!
—Sí, el castillo del rey está muy lejos.
—Que flojera.
Saco a Crismei de la vaina.
—Oye, Crismei, ¿Estás cómoda? ¿No quieres volver a tú forma
normal?
—¿Con quién hablas??
—¿Puedo?
—Claro, Sonia es mi ama, y él es un caballero, no hay
problema.
—¡¡Gracias, amo!!
Crismei se transforma en una hada.
—¡¡Estar transformada en espada es muy incómodo, gracias,
amo!!
—Dime Ángel.
—¡¡¿Una hada?!!
El caballero voltea a vernos.
—¡¡Una verdadera hada!!
—¡¡Silencio, no quiero que los estudiantes sepan de ella!!
—¡¡¿Cómo la conociste?!!
—Era mi espada... Digo, ella es mi espada.
—¡¡¿Tú espada?!!
—Sí, por cierto, Crismei, ¿Puedes transformarte en lo que
sea?
—No, solo en espada, en mi forma humana y en mi forma normal
como hada.
—Está bien, vuelve a tú forma humana.
Crismei se transforma en una niña.
—Bien, siéntate.
Se sienta.
—Usaré tus piernas como almohada.
Me acuesto y pongo mi cabeza en sus piernas. Sonia me da un
golpe en el estómago.
—¡¡¿Qué haces, pervertido?!!
—Sonia, no estaré despierto todo el viaje, dormiré para no
sentir el viaje. Aparte, no soy un pervertido, lo hago por comodidad.
—A mí no me molesta que Ángel use mis piernas como almohada.
—Gracias, Crismei, me despiertas cuando lleguemos.
Cierro los ojos.
—Sonia, habla con Crismei, pregúntale todo lo que quieras.
—¿Quieres que use un hechizo para dormir?
—¿Puedes hacer eso, Crismei?
—Sí.
—Hazlo, por favor.
Pone su mano en mi cara.
—¡¡Esleis flesia!! Ahora tienes que decir,
"Acepto"
—Acepto.
Siento mucho sueño y me quedo dormido.
—¿Por qué eres una espada?
—No lo sé, desde que tengo memoria siempre he sido una
espada.
—Pero eres una hada.
—Una hada que se transforma en una espada.
—¿Por qué?
—No lo sé.
—¿No lo sabes?
—No.
—Entonces... Este será un viaje aburrido.
-23 horas después-
—Ángel, hemos llegado.
Crismei me despierta y me levanto.
—Buenos días.
Bostezo y veo que Sonia tiene la cara roja.
—Sonia, tienes la cara muy roja, ¿Qué te pasa?
—¡¡Conoceremos al rey!!
—Uy sí, es muy emocionante, jeje.
—¿Es sarcasmo?
—Por supuesto.
—¡¡No deberías decir eso del rey!!
—Da igual.
La carreta se detiene.
—Bueno, llegamos.
—¡¡Estoy nerviosa!!
—Está bien... Crismei, vuelve a tú forma como espada, por
favor.
—¡¡Está bien!!
Crismei se transforma en una espada.
—Espero que no tardemos tanto.
Guardo a Crismei en la vaina.
—¿Lista?
—S-sí.
Bajamos de la carreta y veo el castillo. Es como los
castillos de los cuentos de mi mundo. Es enorme.
—El castillo es enorme.
—¡¡Increíble!!
Froulen baja del caballo.
—Bien, síganme.
Seguimos a Froulen y veo que hay muchos sirvientes en el
castillo.
—El lugar es lindo.
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